Calle Desengaño

Subiendo la Gran Vía
se me pierde la vista
entre anuncios y carteles
que trafican con sonrisas.

Me dejo llevar
por la marea consumista.
Sigo la corriente
obediente y sumisa
y me veo de repente
en una hilera de hormigas.
que se gasta el sueldo
en cosas que no necesita
para alimentar a la gran reina:
¡lLa economía!

Tuerzo a la izquierda,
hacia la calle Desengaño,
la cara oculta de la Gran vía.
Aquí ya no hay escaparates
solo miradas perdidas,
nombres exóticos,
almas heridas,
historias de abandono,
mucho rechazo
y callejones sin salida.

-solecismos

Imagen- Antonio López

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