Cuando el destino llamó a tu puerta tenías puestos los auriculares

 

Cuando el destino llamó a tu puerta tenías puestos los auriculares.

Cuando el destino llamó a tu puerta, tenías puestos los auriculares.

Pudo pasar pero no lo escuchaste,

pudo pasar pero no lo escuchaste.

Mírame, cuando te hablo,

estoy a tu lado

no me apuntes al corazón con el teclado

El campo no tiene puertas ni tiene vallas

La musa calla si le ralla tu pantalla

Atento, ojo al mundo que te lo estás perdiendo

y lo ves a través de tu ojo de pez

El paisaje es de vida, no de papel

Apaga eso y simplemente quédate.

Cuando el destino llamó a tu puerta

tenías puestos los auriculares.

Cuando el destino llamó a tu puerta,

tenías puestos los auriculares.

Pudo pasar pero no lo escuchaste

pudo pasar pero no lo escuchaste.

Te veo sobrealimentando el falso deseo

rezando y adorando a tu dios ateo,

Tú, diosa hermosa, pero vacía

y encima se le acaba la batería.

Prefiero tocar el suelo con mis dos manos

prefiero mirar por dentro de mis hermanos y mis enemigos.

Conmigo, ven, sin enchufe concebido.

Cuando el destino llamó a tu puerta tenías puestos los auriculares.

Cuando el destino llamó a tu puerta,

tenías puestos los auriculares.

Pudo pasar

pero no lo escuchaste

pudo pasar

pero no lo escuchaste.

¿Hola? Aquí el Kanka al aparato.

Llevo pegado a ti demasiado rato.

Buscando el amor en tu piel volátil

y escribiendo esta canción en el portátil.

Busca, no hay un mensaje de despedida

he escrito en el viento “que te vaya bien, vida”.

Levantando la vista he vuelto a mirar,

pulsemos sin miedo el botón de apagar.

Cuando el destino llamó a tu puerta

tenías puestos los auriculares.

Cuando el destino llamó a tu puerta,

tenías puestos los auriculares.

Pudo pasar pero no lo escuchaste.

pudo pasar pero no lo escuchaste.

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