Don Juan Visita el Mundo Real

Sucedió un día en el Retiro.
Estaba yo sentada en un banco
en un sitio de lo más tranquilo
leyendo una nueva edición
del gran Don Juan de Zorrilla
que acababa de comprar
en la feria del libro.


De repente, me topé
con los tan famosos versos
por todo el mundo conocidos:


“No es cierto ángel de amor
Que en esta apartada orilla
Más pura la luna brilla
Y se respira mejor.”


Y pese a haberlos escuchado
ya tantísimas veces
no pude evitar
dejar escapar un suspiro.


Fue entonces
cuando apareció ante mí
un apuesto mozo
vestido de un modo extrañísimo.
haciendo una reverencia
Se presentó a sí mismo:


“A sus pies, don Juan Tenorio,
siempre en guardia, siempre listo,
para si alguien me invoca,
estar a su completo servicio.”

Para asimilar dicha información
tuve que tomarme un respiro.
Aun así acerté a decir
las siguientes palabras
con más o menos atino:

“Querido Don Juan,
perdóname si desconfío…
Pero no me acabo de creer,
de repente, tanto altruismo.

Acabo de leer cómo presumes
de la virtud de tropecientos mujeres
haber burlado y escarnecido.

Acabo de leer cómo encandilas
a una prometida y a una novicia
por una apuesta con un amigo…”
(Y si no llega a interrumpirme
yo todavía habría seguido)


“Es justo que todavía siga pagando
por haber sido en vida tan vil y atrevido.
Sin embargo, he de jurar por mi honra,
que verdaderamente me he arrepentido.
Sabrás también por el final del libro, 
que doña Inés del alma mía
por mi alma ha intercedido.
Y aunque ella me ha salvado
De arder en el infierno maligno,
todavía tengo por delante
un largo recorrido…

Es por ello que llevo ya un tiempo,
bajo órdenes del altísimo
prestando mis servicios
a los corazones rotos y heridos
que sin apenas notarlo
se deshacen en suspiros.”

Contesté un poco violenta,
pues me resultó un tanto entrometido:

“Permíteme informarte don Juan,
de que te has equivocado de siglo.
¡Ya casi nadie se cree
los cuentos del romanticismo!
No existen las medias naranjas,
ni la persona ideal
que vaya a llenar nuestro vacío.
El amor no es como las películas
nos han vendido.
Tampoco es cosa del destino.
Si te enamoras pérdidamente
probablemente estés bastante perdido.
Y si idealizas a alguien
corres el riesgo
de caerte con todo el equipo. “

Don Juan asintió divertido:
“Veo que estamos de acuerdo
en los puntos críticos.
Pues como bien sabrás
los personajes literarios
somos bastante leídos
e intentamos evolucionar 
desde que fuimos escritos.
Una cosa sí te voy a aconsejar,
que creo que va bastante al hilo.
Y es que no le quites al amor
todo el romanticismo,
porque por amor verdadero.
con sus luces y sombras,
sin máscaras ni artificios,
Siempre valdrán la pena 
todos los sacrificios.”

Solecismos

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