Hasta mañana dices- Leopoldo Panero

Hasta mañana dices, y tu voz 
se apaga y se desprende 
como la nieve. Lejos, poco a poco, 
va cayendo, y se duerme, 
tu corazón cansado, 
donde el mañana está. Como otras veces, 
hasta mañana dices, y te pliegas 
al mañana en que crees, 
como el viento a la lluvia, 
como la luz a las movibles mieses. 
Hasta mañana, piensas; y tus ojos 
cierras hasta mañana, y ensombreces, 
y guardas. Tus dos brazos 
cruzas, y el peso leve levantas, de tu pecho confiado. 
Tras la penumbra de tu carne crece 
la luz intacta de la orilla. Vuela 
una paloma sola y pasa tenue 
la luna acariciando las espigas 
lejanas. Se oyen trenes 
hundidos en la noche, entre el silencio 
de las encinas y el trigal que vuelve 
con la brisa. Te vas siempre 
hasta mañana, lejos. Tu sonrisa 
se va durmiendo mientras Dios la mece 
en tus labios, lo mismo 
que el tallo de una flor en la corriente; 
mientras se queda ciega tu hermosura 
como el viento al rodar sobre la nieve; 
mientras te vas hasta mañana, dulcemente 
por esa senda pura que, algún día, 
te llevará dormida hacia la muerte.

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