Poema a la poesía- Adriana Esnaola

Pensé que no se podía hablar
de los árboles marchitos.

Pero tú sí podías.

Pensé que la muerte,
seca,
solo era útil cayendo de las ramas.

Pero tú le sacaste vida.

Las hojas,
los charcos,
la lluvia,
son escusas para ti.

Excusas para hablar
de lo que no se habla.

Para callar lo que se pregona.

Todas nuestras muertes
caen sobre ti,
tierra infinita
para crecer
y marchitarse después.

Pensé que no se podía hablar
de un árbol marchito.

Pero entonces
el árbol me habló.

Adriana Esnaola

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