Primera reunión del club de los poemas muertos

Se acerca la hora convenida,

todavía falta alguno por llegar…

Después de tanto tiempo 

 por fin llega el momento de celebrar:

La primera reunión

del club de los poemas muertos

¡Un acontecimiento estelar!

 

Están allí congregados,

poemas de una gran variedad.

Aunque hoy  los protagonistas

son los poemas románticos,

que han sido los ideadores

de esta curiosa sociedad

Y se han encargado, ellos solitos,

de convocar este primer recital.

 

Suenan las campanadas.

Es la hora de empezar.

El poema de Bécquer, amor eterno,

será el primero en recitar:

Se sube al estrado y con pasión,

se empieza a declamar: 

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá!
Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

El público aplaude a rabiar

los más románticos lloran de emoción..

Incluso algún poema del siglo XX,

desenamorado del amor.

 

A continuación, es el turno

de Amor inquieto de Goethe:

Os dejamos esta traducción,

que aunque pierde un poco de fuerza del alemán

 sigue latiendo una tremenda pasión:

¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.

Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.

¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha,
¡Amor, tu eres esto!

 

Este tiene un poco menos de éxito,

y es que la mayoría no entiende

qué tipo de concepción del amor

tan oscura y extraña,

es la que estos versos defienden.

 

Y como a todo verso,

le puede la curiosidad,

muchos levantan la mano

para preguntar.

 

Son tantas las preguntas,

que un verso de Don Juan

trata de explicar brevemente

cómo ve el romanticismo la realidad:

 

Los versos románticos

somos barcos a la deriva

en busca de tierras lejanas,

civilizaciones extrañas,

historias de fantasmas…

Queremos escapar

de la razón y sus cadenas.

Perseguir la libertad

y enamorarnos hasta 

acabar con el alma en pena.

Vivir y morir

en ímpetu y tormenta.

Seguidamente, unos versos de Espronceda,

sacan el ordenador y buscan en youtube la siguiente canción:

 

 

Todos empiezan a bailar sin control.

Y es que a los poemas románticos

¡les encanta el rock´n roll!

 

y para poner a esta maravillosa velada

una meritoria nota final,

todos los poemas aclamaron al unísono:

 

¡Nosotros nunca moriremos!

¡La poesía es inmortal!

 

 

(El resto de poemas recitados

se irán colgando estos días

en nuestro portal.)

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