Quitarse la máscara

No hay que tener miedo a los giros del camino, que se entrelazan en aparente caos, y en realidad cumplen con el bello y espontáneo baile de la vida, como el humo que se entrelaza danzante, armonioso…en el baile de un cigarro a la luz de un video proyector. El humo no debe cesar de danzar debe, mientras haya cigarros, seguir en movimiento.

No hay que sentir nostalgia de las vivencias que atrás van quedando, convirtiéndose en deja-vu de nuestra rutina. No hay que sentir tristeza, porque no hay nada que perdamos. Todo queda en nuestro interior; somos una fábrica de recuerdos. Somos simple, bella, pura memoria. Debemos aprender a perdonarnos si queremos disfrutarlos.

No hay que tener miedo del impacto creado por eso que vamos creando: el futuro. Ni hacer demasiado caso de las guías que nos chiva nuestra cultura. Para vivir en el presente además de centrarnos en el acto en sí,  hay que disfrutar de todo lo que le rodea. Es así como veo yo el futuro, como algo espontáneo y por lo tanto bello, sin ser de máxima relevancia el resultado.

Alguien humano es aquel que ha vivido las extremidades de dos palabras.  Dos emociones que yuxtapuestas completan un sentido. Amor: Quien, si ha amado, no ha sentido odio. Quien diga conocer el sabor dulce sin haber probado el amargo no conoce ninguno de los dos.

Quien va a resolver los problemas que habitan entre nosotros, sino somos nosotros mismos. Hagamos entre nosotros las paces antes de que otros se ocupen de hacernos la guerra.

Hay que aprender a mirar detrás de la máscara, a quitarse la máscara, a tirar eventualmente la máscara. Vivimos en el más grande de los teatros; el planeta tierra. No somos más que una representación de nosotros mismos. Somos ese que veo, ese que dices, ese que sabe, ese que olemos, ese que escuchan. Hay que quitarse la máscara y ser ese que somos.

-Charly Bernal-

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