Un santo con los pies en la tierra

San Isidro era un santo
con los pies en la tierra.
Aunque se pasaba
 todo el santo día
con el cielo en la cabeza.

Era un hombre de campo
un labrador humilde 
al que, de vez en cuando,
se le iba el santo al cielo
y llegaba tarde al trabajo.
(Dato curioso
y bien documentado)

San Isidro vino al pueblo
como agua de mayo:
las lluvias primaverales
parecían hacerle caso.
Además se preocupaba
por los más necesitados.
Cuentan que, una vez,
a fuerza de ofrecer
a la olla se le fue la olla
y ,en vez de vaciarse,
se iba llenando.

También multiplicó trigo
para alimentar
a palomas hambrientas.
(No sé qué pensará al respecto
el concejal de salud pública
del gobierno de Carmena)

Y es que aunque en Madrid,

el fútbol sea la única religión, 

San Isidro, bien se merecería,

ser santo de nuestra devoción.

@solecismos

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